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Para difundir las enseñanzas de Emanuel Swedenborg en el mundo hispanohablante.

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EL CIELO

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La escritura en el Cielo

258. Puesto que los ángeles tienen habla y su habla es un habla de palabras, tienen, por lo mismo, también escrituras, y mediante escritos expresan los pensamientos de su mente con tanta facilidad como mediante el hablar. Algunas veces me han sido mandados papeles escritos exactamente como manuscritos, y también como impresos en el mundo; de la misma, manera he podido leerlas pero me ha sido permitido sacar de ellos sólo algún sentido que otro. La causa era que no es conforme al orden Divino el enseñar del cielo mediante escritos, sino mediante el Verbo, puesto que sólo mediante este tiene lugar, la comunicación y conjunción del cielo con el mundo, o sea del Señor con el hombre. Que papeles escritos en el cielo aparecieron también a los profetas, consta en Ezequiel:

Miré y he aquí; una mano me fue enviada del espíritu, y en ella un rollo de libro, el cual desplegaba ante mi vista; estaba escrito delante y detrás (2. 9, 10).

Y en Juan:

Vi en la mano derecha de Él que estaba sentado sobre el trono, un libro escrito de dentro y de fuera, sellado con siete sellos (Apocalipsis 5: 1).

259. Que en el cielo hay escrituras es cosa provista por el Señor a causa del Verbo; porque este es en su esencia la Divina verdad, de la cual viene toda sabiduría celestial, tanto para los hombres cuanto para los ángeles. Este es dictado por el Señor, y lo que se dicta por el Señor desciende por conducto de los cielos por su orden y termina en el hombre. En su consecuencia, se halla acomodado tanto a la sabiduría en la que se hallan los ángeles cuánto a la inteligencia en la que están los hombres. Esta es la causa de que él Verbo existe también entre los ángeles, y que ellos lo leen de igual modo que los hombres en la tierra; de él sacan también sus, enseñanzas doctrinales y conforme él hacen allí sus sermones (n. 221). Es el mismo Verbo, pero su sentido natural, el cual para nosotros es el sentido literal, no existe en el cielo, sino tan solo en sentido espiritual, que es su sentido interior; cual y como es este sentido se puede ver en el opúsculo "El Caballo Blanco," del cual se trata en el Apocalipsis.

260. Una vez me fue enviado del cielo, a mí también, un papel en el cual estaban escritas algunas palabras de caracteres exclusivamente hebraicos, y se me dijo que cada palabra envolvía secretos de la sabiduría, y que estos se hallan en las inflexiones y curvaturas de las letras y de consiguiente también en el sonido; de esto fue para mí claro lo que significan estas palabras del Señor:

Amen os digo, hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni un tilde perecerá de la ley (Mateo 5: 18).

Que el Verbo es Divino, hasta en todo ápice de ella, es conocido también en la iglesia, pero donde, en todo ápice, esto Divino se halla oculto, no es aún conocido, por lo cual se dirá. La escritura en el íntimo cielo consiste de numerosas inflexiones y formas circunflejas y las inflexiones y las formas circunflejas son según la forma del cielo. Los ángeles exprimen por medio de ellas los secretos de su sabiduría y también varias cosas que no pueden expresar con palabras, y lo que es maravilloso, esa escritura conocen los ángeles sin arte ni enseñanza alguna; les es implantada como el habla (de lo cual, n. 236); por lo cual esta escritura es la escritura celestial. La razón por la cual les es implantada es que toda extensión de los pensamientos é inclinaciones, y por eso toda comunicación del entendimiento y de la sabiduría de los ángeles, procede según la forma del cielo (n. 201); de ahí que en esta forma fluye su escritura; se me ha dicho que los antiguos primitivos en esta tierra, antes de inventar letras, tenían tal escritura, y que esta se transfirió a las letras de la lengua hebrea, cuyas letras en los antiguos tiempos todas poseían rasgos flexionales, y no, como algunas, actualmente terminado en líneas; de ahí viene que en el Verbo hay esos Divinos arcanos del cielo hasta en sus jotas, ápices y tildes.

261. Esta escritura, que se compone de letras de forma celestial, está en uso en el íntimo cielo, donde se hallan en sabiduría con preferencia a los demás. Mediante ella se exprimen las inclinaciones de las cuales fluyen los pensamientos y siguen por orden según el sujeto o asunto de que se trata; por eso es que esta escritura envuelve arcanos inconcebibles por el pensamiento. Esta escritura también me ha sido permitido ver, pero en los cielos inferiores no hay tales escrituras; las escrituras en estos cielos son como las escrituras en el mundo, con iguales caracteres; sin embargo, incomprensible para el hombre, puesto que se hallan escritas en lengua angelical, y la lengua angelical es de tal naturaleza que nada tiene de común con las lenguas humanas (n. 237); porque mediante las vocales exprimen las inclinaciones, mediante los consonantes las ideas de los pensamientos procedentes de las inclinaciones, y mediante las palabras formadas de ellas el sentido del asunto (véase arriba, n. 236, 241). Esta escritura envuelve también en pocas palabras más cosas que el hombre puede expresar en varias páginas. Estas escrituras han sido igualmente vistas por mí. Así compuesto tienen el Verbo en los cielos inferiores, y mediante formas celestiales en el íntimo cielo.

262. Digno de mención es también el que las escrituras en el cielo fluyen naturalmente de sus pensamientos con tan poca dificultad que parece como si se exteriorizara el mismo pensamiento; tampoco se detiene la mano en la elección de alguna palabra, puesto que las palabras, tanto las que pronuncian cuanto las que escriben, corresponden a las ideas de su pensamiento, y toda correspondencia es natural y espontánea. También hay en los cielos escrituras sin asistencia de la mano por la mera correspondencia de los pensamientos; pero estas no permanecen.

263. También he visto escrituras del cielo, sólo de números, colocados por orden y en series, exactamente como escrituras de letras y palabras, y se me ha manifestado que esta escritura es del íntimo cielo, y que la escritura celestial de ellos (acerca de la cual se ha tratado arriba, n. 260, 261) se presenta como números a los ángeles de los cielos inferiores, cuando el pensamiento procedente de ella desciende, y que los números de esta escritura igualmente encierra arcanos, de los cuales algunos no se pueden comprender con el pensamiento, ni expresar con palabras: porque todos los números corresponden, y, según la correspondencia, significan de igual manera que palabras;1 con la diferencia, sin embargo, de que los números envuelven cosas comunes, y las palabras, particularidades; y puesto que una sola cosa común envuelve innumerables particularidades, sigue que la escritura numérica encierra más secretos que la literal. Por esto ha sido manifiesto que los números en el Verbo significan cosas igualmente que las palabras allí. Lo que significan los números simples, como: 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 12, y los compuestos como 20, 30, 50, 70, 100, 144, 1000, 10000, 12000 y otros, se puede ver en Arcana Coelestia, donde se trata de ellos. En esta escritura se coloca siempre un número delante, de cuyo número los que siguen en serie dependen como de su sujeto; porque ese número es por así decir un indicador del asunto de que se trata, y aquel por el cual los números que siguen toman significación especial en el asunto.

264; Los que nada saben acerca del cielo, y no quieren tener otra idea del mismo que de una cosa puramente atmosférica, en la que vuelan los ángeles como mentes intelectuales, sin sentido de oído ni de vista, no pueden pensar que estos tienen habla y escritura, porque en lo material ponen la existencia de toda cosa, siendo, sin embargo, así, que las cosas que hay en el cielo existen tan realmente como las que hay en el mundo, y los ángeles que están allí tienen todas las cosas que son útiles a la vida y útiles a la sabiduría.

Elsiguiente capítulo[30] §§ 265—275 La sabiduría de los ángeles del Cielo

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