EL CIELO
29
La escritura en el Cielo
258.
Puesto que los ángeles tienen habla y su habla es un habla de palabras,
tienen, por lo mismo, también escrituras, y mediante escritos expresan
los pensamientos de su mente con tanta facilidad como mediante el
hablar. Algunas veces me han sido mandados papeles escritos exactamente
como manuscritos, y también como impresos en el mundo; de la misma,
manera he podido leerlas pero me ha sido permitido sacar de ellos sólo
algún sentido que otro. La causa era que no es conforme al orden Divino
el enseñar del cielo mediante escritos, sino mediante el Verbo, puesto
que sólo mediante este tiene lugar, la comunicación y conjunción del
cielo con el mundo, o sea del Señor con el hombre. Que papeles escritos
en el cielo aparecieron también a los profetas, consta en Ezequiel:
Miré y
he aquí; una mano me fue enviada del espíritu, y en ella un rollo de
libro, el cual desplegaba ante mi vista; estaba escrito delante y detrás
(2. 9, 10).
Y en
Juan:
Vi en la
mano derecha de Él que estaba sentado sobre el trono, un libro escrito
de dentro y de fuera, sellado con siete sellos (Apocalipsis 5: 1).
259. Que
en el cielo hay escrituras es cosa provista por el Señor a causa del
Verbo; porque este es en su esencia la Divina verdad, de la cual viene
toda sabiduría celestial, tanto para los hombres cuanto para los
ángeles. Este es dictado por el Señor, y lo que se dicta por el Señor
desciende por conducto de los cielos por su orden y termina en el
hombre. En su consecuencia, se halla acomodado tanto a la sabiduría en
la que se hallan los ángeles cuánto a la inteligencia en la que están
los hombres. Esta es la causa de que él Verbo existe también entre los
ángeles, y que ellos lo leen de igual modo que los hombres en la tierra;
de él sacan también sus, enseñanzas doctrinales y conforme él hacen allí
sus sermones (n. 221). Es el mismo Verbo, pero su sentido natural, el
cual para nosotros es el sentido literal, no existe en el cielo, sino
tan solo en sentido espiritual, que es su sentido interior; cual y como
es este sentido se puede ver en el opúsculo "El Caballo Blanco," del
cual se trata en el Apocalipsis.
260. Una
vez me fue enviado del cielo, a mí también, un papel en el cual estaban
escritas algunas palabras de caracteres exclusivamente hebraicos, y se
me dijo que cada palabra envolvía secretos de la sabiduría, y que estos
se hallan en las inflexiones y curvaturas de las letras y de
consiguiente también en el sonido; de esto fue para mí claro lo que
significan estas palabras del Señor:
Amen os
digo, hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni un tilde
perecerá de la ley (Mateo 5: 18).
Que el
Verbo es Divino, hasta en todo ápice de ella, es conocido también en la
iglesia, pero donde, en todo ápice, esto Divino se halla oculto, no es
aún conocido, por lo cual se dirá. La escritura en el íntimo cielo
consiste de numerosas inflexiones y formas circunflejas y las
inflexiones y las formas circunflejas son según la forma del cielo. Los
ángeles exprimen por medio de ellas los secretos de su sabiduría y
también varias cosas que no pueden expresar con palabras, y lo que es
maravilloso, esa escritura conocen los ángeles sin arte ni enseñanza
alguna; les es implantada como el habla (de lo cual, n. 236); por lo
cual esta escritura es la escritura celestial. La razón por la cual les
es implantada es que toda extensión de los pensamientos é inclinaciones,
y por eso toda comunicación del entendimiento y de la sabiduría de los
ángeles, procede según la forma del cielo (n. 201); de ahí que en esta
forma fluye su escritura; se me ha dicho que los antiguos primitivos en
esta tierra, antes de inventar letras, tenían tal escritura, y que esta
se transfirió a las letras de la lengua hebrea, cuyas letras en los
antiguos tiempos todas poseían rasgos flexionales, y no, como algunas,
actualmente terminado en líneas; de ahí viene que en el Verbo hay esos
Divinos arcanos del cielo hasta en sus jotas, ápices y tildes.
261.
Esta escritura, que se compone de letras de forma celestial, está en uso
en el íntimo cielo, donde se hallan en sabiduría con preferencia a los
demás. Mediante ella se exprimen las inclinaciones de las cuales fluyen
los pensamientos y siguen por orden según el sujeto o asunto de que se
trata; por eso es que esta escritura envuelve arcanos inconcebibles por
el pensamiento. Esta escritura también me ha sido permitido ver, pero en
los cielos inferiores no hay tales escrituras; las escrituras en estos
cielos son como las escrituras en el mundo, con iguales caracteres; sin
embargo, incomprensible para el hombre, puesto que se hallan escritas en
lengua angelical, y la lengua angelical es de tal naturaleza que nada
tiene de común con las lenguas humanas (n. 237); porque mediante las
vocales exprimen las inclinaciones, mediante los consonantes las ideas
de los pensamientos procedentes de las inclinaciones, y mediante las
palabras formadas de ellas el sentido del asunto (véase arriba, n. 236,
241). Esta escritura envuelve también en pocas palabras más cosas que el
hombre puede expresar en varias páginas. Estas escrituras han sido
igualmente vistas por mí. Así compuesto tienen el Verbo en los cielos
inferiores, y mediante formas celestiales en el íntimo cielo.
262.
Digno de mención es también el que las escrituras en el cielo fluyen
naturalmente de sus pensamientos con tan poca dificultad que parece como
si se exteriorizara el mismo pensamiento; tampoco se detiene la mano en
la elección de alguna palabra, puesto que las palabras, tanto las que
pronuncian cuanto las que escriben, corresponden a las ideas de su
pensamiento, y toda correspondencia es natural y espontánea. También hay
en los cielos escrituras sin asistencia de la mano por la mera
correspondencia de los pensamientos; pero estas no permanecen.
263.
También he visto escrituras del cielo, sólo de números, colocados por
orden y en series, exactamente como escrituras de letras y palabras, y
se me ha manifestado que esta escritura es del íntimo cielo, y que la
escritura celestial de ellos (acerca de la cual se ha tratado arriba, n.
260, 261) se presenta como números a los ángeles de los cielos
inferiores, cuando el pensamiento procedente de ella desciende, y que
los números de esta escritura igualmente encierra arcanos, de los cuales
algunos no se pueden comprender con el pensamiento, ni expresar con
palabras: porque todos los números corresponden, y, según la
correspondencia, significan de igual manera que palabras;1 con la
diferencia, sin embargo, de que los números envuelven cosas comunes, y
las palabras, particularidades; y puesto que una sola cosa común
envuelve innumerables particularidades, sigue que la escritura numérica
encierra más secretos que la literal. Por esto ha sido manifiesto que
los números en el Verbo significan cosas igualmente que las palabras
allí. Lo que significan los números simples, como: 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8,
9, 10, 12, y los compuestos como 20, 30, 50, 70, 100, 144, 1000, 10000,
12000 y otros, se puede ver en
Arcana Coelestia, donde se trata de ellos. En esta escritura se
coloca siempre un número delante, de cuyo número los que siguen en serie
dependen como de su sujeto; porque ese número es por así decir un
indicador del asunto de que se trata, y aquel por el cual los números
que siguen toman significación especial en el asunto.
264; Los
que nada saben acerca del cielo, y no quieren tener otra idea del mismo
que de una cosa puramente atmosférica, en la que vuelan los ángeles como
mentes intelectuales, sin sentido de oído ni de vista, no pueden pensar
que estos tienen habla y escritura, porque en lo material ponen la
existencia de toda cosa, siendo, sin embargo, así, que las cosas que hay
en el cielo existen tan realmente como las que hay en el mundo, y los
ángeles que están allí tienen todas las cosas que son útiles a la vida y
útiles a la sabiduría.
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